Migrar es cultura - Museo de América

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GESTO SIN FIN Ana Gorría Ferrín y Raquel Jimeno Revilla 27 Diciembre 2012 | de España

Gesto, rostro, mueca cristalizan en el espacio de la máscara. Los ilustradores que hoy acometen la tarea de revisitar la expresión, las expresiones del ser humano tienen la osadía y la sensibilidad que solo el trazo del verdadero artista puede hacer posible a través de las expresiones, las muecas, los balbuceos que en el museo eterno de la emoción permanecen cristalizadas. Los ilustradores que hoy acometen la difícil pero necesaria tarea de actualizar los espacios comunitarios ancorados en el marco identitario de la máscara, ponen en imagen un espacio de significaciones, matices y emociones sumamente personal que, al mismo tiempo, se muestra capaz de poner en diálogo a través del presente eterno de la emoción y el trazado, el pasado prehispánico y el porvenir en el que, tanto como actores como espectadores, nos hallamos inversos.

El guiño que establecen los autores convocados a este festival de imágenes y emociones nos sumerge en una épica del instante, del gesto en miniatura capaz de resolverse y estallar en una amplia multitud de sensaciones, matices, tonos timbres. Los límites y, al mismo tiempo, las fronteras de la identidad se contonean entre la cristalización del rostro como gesto social y su adscripción a un proyecto identitario que, por estar abierto, aún nos pertenece.

De este modo, la memoria, la imagen y la imaginación de las distintas identidades aquí convocadas y celebradas, inquiridas y cuestionadas muestran la identidad como un proyecto todavía en movimiento capaz de resolverse y continuarse en el arte de las formas que los hilos del presente siguen continuando. Los distintos ilustradores que han asumido este reto articulan en su trazo un diálogo con una tradición de gran amplitud, que al mismo tiempo que nos define es capaz de movernos y de reinterpretarnos. Las ilustraciones hoy presentadas bajo el proyecto Migrar es cultura, suponen la invención de un nuevo pasado historiográfico en aras del porvenir, dando forma a un gran alfabeto de imágenes cuya principal herramienta es la vocación íntima de un tazo infinito. Las geografías de la emoción, de la sensación, de la identidad propuestas por los ilustradores que hoy presentamos materializan un ánimo que, en el latido universal de la emoción, se pulsa contra la esclerotización del gesto social como armadura, como distracción, como camuflaje.

La emoción cristaliza en el rostro del difunto, en la imagen zoomórfica, en el casco del guerrero y hace posible a través de la posibilidad transformadora de la creatividad alterar y modificar las barreras geográficas y sociales en su debate con el gesto en aras de un dibujo, un esbozo más concreto de la humanidad. La sonrisa, el llanto, el despecho, la ira insolente del guerrero son al mismo tiempo hechos perpetuos que admiten, todavía trazar el futuro de la prehistoria de la humanidad.
Porque el gesto es algo universal, a todos nos pertenece, admite el juego, el amor, la ironía, el sarcasmo trágico, la tragedia en su desarrollo. Las máscaras hoy revisitadas y propuestas tanto como gesto social como espacio identitario corren el riesgo de disolverse si no somos capaces de enfrentar nuestros ojos a sus ojos en el vértice de su humanidad. La mueca del ser humano nos sorprende en toda su exaltación, íntima, trágica, guerrera, lúgubre, enamorada. Cada uno de los artistas convocados a esta galería de muecas íntimas encuentran un punto de fuga no solo sobre las imágenes en las que se asientan sino también en nuestra propia mirada conmovida- Su inquietud, la originalidad, la personalidad con las que vuelven a retratarnos a través del pasado prehispánico nos acecha en nuestra fragilidad y en nuestra entereza. Gesto, identidad, espacio social se resuelven en la pequeña llama luminosa que continuamos portando, más allá del tiempo, más allá de las imágenes gracias a la belleza y la personalidad con la que cada uno de nuestros ilustradores se enfrentan al bagaje prehispánico como un núcleo fundamental para articular los sueños, los deseos y las afecciones que atraviesan nuestro presente.

Ana Gorría Ferrín y Raquel Jimeno Revilla

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